Comunicado a la sociedad Argentina y a la comunidad científica
El jueves 4 de diciembre de 2025 quedará marcado como un momento crítico en la historia de la ciencia argentina. Ese día, el Directorio de la Agencia I+D+i decidió dejar sin efecto los PICT 2022 que ya habían sido adjudicados y cerrar definitivamente la convocatoria 2023, luego de dos años en los que no se financió ningún proyecto y en los que innumerables líneas de investigación se fueron desintegrando por falta de apoyo. Con esta resolución, la Argentina se convierte en el único país del continente que ha dejado de invertir en ciencia, un retroceso
que resulta difícil de comprender y aceptar.
Los funcionarios responsables de estas decisiones son la presidenta de la Agencia, Natalia Avendaño, y los directores Luis Martín Gómez de Liguori y Verónica Vaccalluzzo, quienes han llevado adelante políticas que desmantelan el sistema científico en lugar de fortalecerlo.
A esta situación se suma el lanzamiento de nuevas convocatorias que apuntan exclusivamente a proyectos vinculados con empresas privadas y empresas de base tecnológica. Los montos, las condiciones y el alcance reducido de estas iniciativas anticipan un impacto insignificante en el desarrollo científico del país.
Estas líneas no acompañan la investigación, no permiten sostener grupos y no reemplazan de ninguna manera el rol de la ciencia básica. Presentar esta reorientación como un cambio hacia la “ciencia aplicada” solo oculta un recorte profundo cuyo resultado es la parálisis del sistema científico.
Es imprescindible recordar que ningún desarrollo tecnológico surge de manera espontánea. Así como no es posible llegar a la universidad sin haber transitado la educación primaria y secundaria, tampoco existe ciencia aplicada sin una base sólida de ciencia básica. La historia argentina y mundial es clara: los avances que transformaron la vida de las personas nacieron en investigaciones arriesgadas, a largo plazo y sin garantías de éxito inmediato. Nuestros reactores nucleares, el trigo resistente a la sequía, los estudios sobre pobreza y desigualdad, las innovaciones biomédicas y tantos otros logros del país fueron posibles gracias a décadas de inversión sostenida en ciencia básica.
La reciente decisión de dejar sin evaluar numerosos proyectos recomendados en la convocatoria PIET-R profundiza aún más el desconcierto. Los PIET-R (Proyectos de Investigación Estratégica Territorial en Red) son una convocatoria del CONICET destinada a financiar investigación multidisciplinaria que aborde problemáticas y desafíos del país mediante la articulación entre el sistema científico y los sectores sociales, públicos y privados.
Sin embargo, una resolución administrativa que alegó falta de tiempo para completar la segunda etapa, dejó a investigadoras e investigadores sin respuestas, sin retroalimentación y sin posibilidad de mejorar futuras presentaciones. Este episodio evidencia que ni siquiera se garantiza un proceso transparente que permita comprender las razones detrás de cada decisión.
Hoy, numerosos grupos de investigación, se encuentran en riesgo de disolución.
Hay proyectos que se apagan, jóvenes investigadores que emigran o abandonan su vocación y líneas de trabajo que tardaron décadas en consolidarse y que no volverán a recuperarse con facilidad. Este proceso no es una crisis más: es la desarticulación deliberada de una de las construcciones más complejas y valiosas de la Argentina contemporánea, una estructura que combinaba formación,
creatividad, esfuerzo colectivo y compromiso social.
Estamos frente a un momento que la historia recordará con dolor. Un país que renuncia a la ciencia renuncia también a su desarrollo, a su soberanía y a su futuro.
Sin embargo, este comunicado no es solo una advertencia: es también un llamado urgente a la sociedad y a la comunidad científica para sostener y defender un sistema que ha sido motor de progreso, inclusión y oportunidades durante décadas. La ciencia no es un privilegio; es un bien público que garantiza una Argentina posible.
Hoy más que nunca, necesitamos mantener viva la convicción de que defender la ciencia es defender la dignidad y el porvenir de nuestro país.
Asociación Argentina de Investigaciones Fisicoquímicas (AAIFQ)